El helio es un gas noble e inerte que posee baja electronegatividad y alto potencial de ionización.
En la fase líquida, el helio se encuentra a una temperatura cercana al cero absoluto (-273 ºC) y es usado para refrigerar los potentes electroimanes de los equipos de resonancia magnética nuclear.
A esta temperatura, los conductores de los electroimanes posibilitan la producción de campos magnéticos de alta frecuencia y extremadamente intensos.