Se considera un diagnóstico de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) en todo individuo que presente síntomas característicos con antecedentes de exposición a factores de riesgo tales como tabaquismo, infecciones pulmonares frecuentes y ciertos contaminantes industriales.
El diagnóstico se confirma con los exámenes de funcionamiento pulmonar, incluyendo la espirometría. Dicho examen mide el volumen de aire espirado. Adicionalmente se puede medir el nivel de oxígeno en sangre.
Debido a que los síntomas de la EPOC comparten algunas de las características del asma, se deberán realizar ciertos exámenes para descartar la prevalencia de asma. Una vez que se confirme el diagnóstico, el médico distinguirá entre las siguientes cinco etapas de EPOC.
| Etapa 0: | Riesgo de desarrollar EPOC. Si bien la función pulmonar es normal, existen síntomas como tos y producción de mucosidad.
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| Etapa I: | EPOC leve. El flujo de aire es limitado, aunque el paciente puede no haberlo notado aún. Se presentan síntomas como tos y producción de mucosidad.
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| Etapa II: | EPOC moderada. El flujo de aire es limitado y los síntomas aumentan en intensidad y frecuencia. Por esta razón, muchos pacientes buscan la opinión médica en esta etapa.
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| Etapa III: | EPOC grave. Caracterizada por severa limitación del flujo de aire. Los síntomas afectan la calidad de vida del paciente.
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| Etapa IV: | EPOC muy grave. En esta etapa la limitación del flujo de aire pone en peligro la vida, pueden presentarse complicaciones como falla cardiaca y respiratoria.
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